martes, 3 de marzo de 2015

Para dar sentido...

“Itinerarios cómplices” porque a lo largo de esta Carretera de las Aguas que recorremos andando, son nuestras vidas que trazamos…

Cómplices porque compartiendo nuestras preocupaciones, interrogaciones, alegrías, sorpresas hemos vuelto a descubrir el poder de la amistad como espejo y soporte para resolver todas las dudas que nos encontramos por la existencia…

A partir de detalles,  hemos dado sentido a tantas cosas …
Por ejemplo, te has fijado seguramente en el hecho que nos solemos saludar cuando nos cruzamos por los caminos de montaña….En cambio, basta encontrarse en una carretera asfaltada para que todos dejen de saludarse ….¿Por qué será?
¿Qué pasaría si nos pusiéramos a saludar a todos los que cruzamos por las calles de la ciudad?… Nos tomarían por locos, seguramente…

¿Por qué, en cambio, en la Carretera de las Aguas, a 5 minutos de la gran ciudad, todos se saludan o casi ?

Después de un análisis profundo del tema, hemos llegado a las siguientes conclusiones:
1. Al saludarnos, establecemos un vinculo tácito: “ Oye! Compartimos la misma pasión por las excursiones, o por la Carretera de las Aguas….Somos “colegas””. Es el mismo fenómeno que el motorista que saluda a otro motorista… Salvo que ellos lo suelen hacer con un pie….

2. Cuando saludo a otro excursionista que se me cruza, por el camino, es una manera de decir, “te he visto y te lo digo” y eso significa que puedo llamar a los bomberos si pasará cualquier desastre como un incendio, un derrumbe o un ataque de lobos…Ya sabemos que estos eventos son muy improbables en la Carretera de las Aguas, pero no hay que descartarlos….

3.  Cuando es una persona que llega por detrás, saludar sirve para señalar su presencia y evitar asustar a la gente … o aplastar inoportunamente a un excursionista cuando el que adelanta es un ciclista o un jinete en un caballo…


De hecho en los Estados Unidos, cuando llega una persona por atrás, dice “To the left”…. Yo siempre me ponía por el lado izquierdo lo cual provocaba frenazos seguidos por insultos hasta que finalmente entendiera que lo que me querían decir es que “me iban a adelantar por la izquierda” y no que me tenía que poner a la izquierda!

¡Cuántos sentidos escondidos en un sencillo saludo!

Un código que nos parece tan natural y evidente pero que responde a explicaciones sociales, históricas y culturales… Una complejidad sencilla, como la vida misma y que vamos descubriendo, caminando y compartiendo…. Nos sigues por estos Itinerarios Cómplices?

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